miércoles, 9 de enero de 2013

MAS DROGA, DROGA, DROGA ESPANA


"Ni siquiera se le había ocurrido a nadie que Jorge Fernández pudiera ser ministro del Interior, cuando ya estábamos nosotros en esRadio dando la matraca para que se protegieran las muchas toneladas de droga que la policía ha incautado a los traficantes, pero que el poder político es incapaz de proteger. Los agentes se juegan la integridad y la vida, el físico y el alma, se exponen a los disparos, las navajas, las bombas de los narcotraficantes... les arrebatan la mercancía, y luego, no hay un sitio adecuado para guardarla. Se decide por ley que sea quemada, lo antes posible, y pasan meses y años, antes de que se incinere. Incluso se da el caso de que si el juez decide acelerar y cumplir la ley, no puede hacerlo porque en toda Andalucía, según nos enteramos con estupor, no hay un horno crematorio adecuado para hacer desaparecer la droga. Hay que mandarla a Asturias, cuando lo diga el CICO, organismo contra el crimen organizado, pero no, como se ha visto, contra el robo de droga. De manera que hay cientos de lugares inadecuados donde se guarda esa droga: viejos retretes sin función, trasteros oxidados y averiados, vestidores de los que demasiados tienen llave, almacenes viejos, estancias olvidadas donde se reciben centenares de sacos en subterráneos o viejos edificios, como el de la Aduana de Huelva, sin dotación de vigilantes y protegidas, es un decir, solo por unas cámaras de seguridad que no pudieron parar el ataque de una banda de "butroneros" que se llevaron 1.000 kilos de hachís en un vehículo de "alunizaje". No podéis decir que no os lo habíamos dicho: incluso creíamos de buena fe que Eduardo Torres-Dulce, fiscal general del Estado, comentarista de cine de prestigio durante tanto tiempo en los "esmicros", el que más sabe de El hombre que mató a Liberty Valance, nos había oído, y recomendado por eso a los jueces, en general, que prendieran fuego a la droga, que guardan con tanto peligro de que la roben por centenares de toneladas, en sitios totalmente inadecuados. Pero que si quieres arroz, Catalina. Aunque madrugamos, nadie nos echa cuentas, y a esta hora no sabemos si los depósitos de droga son todavía de idem, o han sido sustituidos por saquitos de azúcar, saquitos de harina, saquitos de yeso... poniéndose los adictos las narices rojas y morcillonas como las de un borracho Papá Noel.

cortesia franciscoperezabellanlibertaddigital

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