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jueves, 8 de agosto de 2013

LA BEBA MAS GRANDE DE LA HISTORIA RECIENTE MEDICINA

Una mujer ha dado a luz en Dénia (Alicante) a una niña de 6,20 kilogramos, el bebé más grande alumbrado por parto natural en España, según ha informado el Hospital de Dénia (Alicante), centro sanitario donde ha tenido lugar el alumbramiento.
La pequeña, cuyo nacimiento se produjo a las 4.43 horas en la madrugada del miércoles, es el cuarto hijo de la madre, de 40 años y de nacionalidad británica, quien no ha necesitado anestesia epidural para dar a luz. Tanto la niña como la mujer se encuentran en "perfecto" estado de salud en la planta de Maternidad, según explica el centro sanitario.
La niña, junto a sus padres y el resto de su familia. | E.M.
La niña, junto a sus padres y el resto de su familia. | E.M.
El hospital alicantino ha precisado que, si bien se han registrado otros casos de bebés 'macrosómicos' -con pesos superiores a los 4,5 kilogramos- en España, todos ellos nacieron por cesárea. El jefe de Pediatría, el doctor Héctor Boix, ha señalado que la recién nacida está ingresada en Observación, en la Unidad de Neonatología.
"Normalmente son bebés que conviene tener vigilados las primeras horas de vida porque les suele bajar el nivel de azúcar en sangre. Son bastante pasivos, que no quieren despertarse ni para alimentarse", ha concretado Boix.
Por su parte, la madre ha relatado que se encontraba en la semana 41 de embarazo y que "sabía que el bebé era grande, pero no tanto". "Todos mis hijos han nacido con más de cuatro kilos y medio", ha agregado, al mismo tiempo que ha asegurado que el parto "ha sido muy sencillo" y sin complicaciones.

cortesia elmundo.es

sábado, 27 de julio de 2013

MILAGRO EN SANTIAGO GALICIA



Yésica Medina, su marido Daniel Castro, y sus dos hijos, Carlos de 7 años y Teresa, un bebe de mes y medio, han vuelto a nacer en la vía del tren la tarde del 24 de julio.
Regresaban a su casa de Ferrol desde Madrid, a donde se habían ido a disfrutar de las atracciones del parque Warner. Viajaban todos juntos en el vagón número dos del Alvia que descarriló a toda velocidad en una curva cuando enfilaban la entrada hacia Santiago, la penúltima parada antes de llegar a casa.
Los cuatro salieron con vida del siniestro y sin lesiones de gravedad, con apenas unos golpes y rasguños de los que ya se recuperan en su casa de la avenida de Vigo de Ferrol.
La beba nació el 11 de junio y apenas tenía 43 días de vida, explica por teléfono su abuela, Ana María Castañé, de 60 años.
El tren circulaba a mucha velocidad, cuentan, y el vagón salió volando y giró "dos veces por lo menos en el aire", relata esta familia.
Al tocar el suelo, se incendió por zonas. Daniel vio un boquete y sacó primero a su hijo Carlitos. Regresó por el bebé, lo dejó en brazos de su hermano y por último, sacó a su mujer.

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cortesia elmundo.es

domingo, 19 de mayo de 2013

AUTISMO IGUAL A GENIALIDAD? TEXAS, USA


Jacob era un bebe sonriente, de esos que se tientan de la risa y se hacen entender, aunque sea balbuceando. Pero un día, cuando ni siquiera había cumplido un año y medio, Jacob dejó de sonreír, dejó de comunicarse y comenzó a encerrarse en una burbuja incomprensible. Se quedaba en los rincones apilando libros o pasaba horas observando sombras en la alfombra. El diagnóstico dijo el resto: lo suyo era un trastorno del espectro autista llamado Síndrome de Asperger y era posible que nunca lograra ni atarse los cordones.
Pero su madre lo observó, registró todo eso con lo que se fascinaba y en vez de focalizar en lo que no podía, focalizó en la chispa que lo encendía. Ese bebé, resulta, tenía un coeficiente intelectual más alto que el de Einstein y ahora, a los 14 años, está cursando un doctorado en Física Cuántica. Creen que si logra desentrañar la teoría que lo desvela, irá directo a un Premio Nobel.
Jacob Barnett pasaba horas en un rincón moviendo un palito frente a su cara, observando sombras o siguiendo las líneas de la funda escocesa de un sillón. Sólo eso. Sus padres –ella docente de enfermería, él gerente en un negocio de telefonía– se desesperaron. Y Jacob empezó a hacer 60 horas semanales de terapia en el garaje de su casa: más de las horas de trabajo de muchos adultos. Pero fue cuando su madre lo dejó fluir que el escenario comenzó a cambiar. Jacob, con tres años, abandonaba la terapia, se aislaba y reproducía con palitos de chupetines una ciudad en la que había estado. Con 4 años, se sentaba en el asiento trasero del auto e indicaba a sus padres –por rutas, autopistas y atajos– el camino de una ciudad a otra. O reproducía un concierto de piano aunque jamás había estudiado piano. Muchos años después, a su madre le explicaron que, cuando su hijo volcaba la bolsa de cereales y se quedaba mirándolos, probablemente estaba comprendiendo el volumen de las cosas. Y que su primera gran pasión –el estudio del Universo–había nacido de los paseos de noche con ella: “No tenía idea de que las estrellas iban a ser el puente que lo devolvería al mundo”, dijo Kristine a la BBC.

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cortesia clarin.com.ar