Las derivaciones que tuvo la receta represiva que aplicó el Gobierno para intentar imponer al certificado de depósito para inversión (Cedin) como un cuasidólar, al impulsar un fuerte salto alcista del dólar paralelo, lo obligaron ayer a redoblar su apuesta y acorralar a los operadores de este segmento para tratar de contener su despegue.La reacción oficial, que volvió a mezclar presiones con amenaza de controles, e incluyó una inyección de dólares con precios en baja respecto de los que se manejaban en ese momento en el mercado (que los operadores vincularon a agencias paraoficiales), llegó en horas del mediodía, cuando el precio del billete en negro superaba los $ 9,10
cortesia lanacion.ar.