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domingo, 9 de febrero de 2014

'CONTRATIEMPOS PREVIOS A LA COPA 2014'' BRASIL


En metro, bus o tren suburbano, el caos es el mismo: llegar o salir de los suburbios pobres de Rio de Janeiro es una pesadilla que se extiende por horas en unidades incómodas, desbordadas y sobre todo, calientes.Y a partir de este sábado... más caras. Ya comenzó a regir un aumento del pasaje de bus de 9%, a tres reales (US$ 1,25), que fue rechazado contundendentemente en una manifestación que el jueves pasado terminó en violentos enfrentamientos con la policía.Con paso lento, Rodrigo Cortez (27) recoge sus cosas en su oficina en el centro de Rio de Janeiro. Le espera un calvario que incluye metro, tren suburbano y bus. Vive en Praça Seca, un barrio de clase trabajadora ubicado en la zona oeste, a 24 kilómetros de Rio. El recorrido es de mínimo una hora y media.Tiene auto, pero entre combustible y estacionamiento "trabajaría solo para trasladarme a la oficina", dice. Además le llevaría el mismo tiempo por los embotellamientos en las autopistas.Respira profundo y comienza su viaje.Metro
Es plena hora pico y en el andén no cabe un alma. Todos van a la Central, la mayor estación ferroviaria de Rio, en la que se toman los trenes suburbanos hacia los barrios más humildes de la ciudad.Rodrigo deja pasar uno, dos y en el tercer metro, que espera por delante de la línea amarilla de seguridad, logra entrar. Es la primera "lata de sardinas", como se quejan los pasajeros."Para no tener este metro así tendría que salir a las 10 de la noche. Vamos como sardinas en lata", se queja por su parte Fabiely Lima (28) entre los empujones que recibe en la plataforma.Como Rodrigo, vive este calvario todos los días.En el tren, no hace falta tomarse del tubo para no caer. La gente se amortigua mutuamente.En Central salen expulsadas cientos de personas, que con paso acelerado se dirigen a los trenes suburbanos. El viaje no va ni por la mitad.En el metro, Rodrigo pagó 3,20 reales (US$ 1,33).

corteia elobservador.com