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miércoles, 15 de mayo de 2013

SCORPAENA SCROFA (CABRACHO) PECES



Scorpaena scrofa (denominado cabracho) es un pez de la familia de los escorpénidos de color rojo y cubierto de espinas. Su peso puede llegar hasta casi los 3 kg pero son raros los ejemplares de más de 1,5-2 kg. Normalmente se encuentra a profundidades desde los 10 a los 500 m, aunque es posible encontrarlos con poca agua semienterrados en la arena.
Durante el día permanecen aletargados en grietas rocosas, y por la noche salen de sus escondrijos para buscar comida, se quedan inmóviles y gracias a su camuflaje consiguen capturar pequeños peces y crustáceos. Su piel se cubre de algas y aproximadamente cada dos semanas realizan una muda de la misma.
Conocido por escorpena o rascacio (hay varias especies del género Scorpaena). En Cataluña se llama escórpora y en el Cantábrico como cabracho, siendo también conocido en Asturias como tiñosu. En Valencia se le conoce como escorpa. En Baleares como cap roig (aunque en Ibiza se le denomina «roja») y en Murcia como gallina. En Galicia se conoce como escarapote. En el País Vasco se le conoce como krabarroka o itsaskabra (cabra de mar en euskara). En Canarias se le conoce como rascacio

cortesia wikipedia.es

jueves, 21 de junio de 2012

SILURO (PEZ GATO) ESPANA

Un pescador de Catarroja encontró ayer el primer ejemplar de siluro que se ha visto en el lago de la Albufera. El pez gato, de unos 300 gramos de peso, quedó atrapado dentro de uno de los ‘mornells’ que se utilizan para la pesca de anguilas de forma tradicional. El pescador alertó a la cofradía de Catarroja, quien se ha hecho cargo del ejemplar para comunicar su hallazgo a la dirección del Parque Natural. «Ahora nos ha tocado esto», se lamentan desde la cofradía de Catarroja. Y es que el siluro, una especie "exótica e invasora", puede alcanzar los cien kilos de peso y es capaz de poner en peligro la biodiversidad del lago, como ya lo ha hecho en el río Ebro, donde ha provocado la total desaparición del barbo, que era bastante abundante hasta el año 2005, y ha producido un cambio en las condiciones de flora del lago. «Esperábamos que no llegaran a la Albufera, pero cuando se ha visto uno, suponemos que habrá muchos más», advirtió un residente de  la region.

Este suceso ha supuesto un revés para los pescadores que faenan en el lago, que han visto mermado el número de ejemplares, primero con el "apetito voraz de los cormoranes", aves capaces de engullir kilos y kilos de peces al día y cuya población se ha multiplicado. Además, desde hace dos años, la mortandad de peces, la mayoría llisas, ha llegado con la pudrición de la paja del arroz, después de que la normativa europea prohibiera recibir ayudas en el caso de que se quemara. La noticia de la aparición del siluro ha corrido como pólvora entre los pescadores. Ya se augura un futuro incierto para el lago, considerado uno de los humedales con mayor valor ecológico de toda España.

cortesia