En Nueva York, dormir al aire libre bajo las estrellas es el último gran lujo que ofrecen los grandes hoteles en sus techos con terrazas y jardines, una nueva forma de disfrutar los míticos rascacielos de Manhattan.
La idea es que el visitante contemple la belleza de la noche neoyorquina desde su cama o carpa sin los filtros artificiales de una ventana o el aire acondicionado.
En un cielo donde la polución, las miles de luces de neón y los impresionantes edificios impiden ver la mayor parte de las estrellas, los rascacielos iluminados se convierten en una galaxia aparte.
"Hemos querido identificar algo que pueda dar a nuestros clientes una oportunidad de vivir una experiencia completamente única, algo que no encontrarían en otra parte", explica Elana Friedman, del grupo de residencias y hoteles de lujo AKA.
Bajo la majestuosa silueta de los rascacielos de Midtown, el AKA Central promete, a cambio de 1.995 dólares la noche, una habitación "cinco estrellas" en el piso 17 al aire libre, con cama "Queen size", cena con velas, fuego en la chimenea y un telescopio gigante para admirar los particulares astros de la ciudad que nunca duerme.
Acompañados de música jazz, brasileños, australianos, dubaitíes e incluso neoyorquinos de vacaciones disfrutan de lo que los especialistas del turismo llaman "gampling" urbano o camping con "glamour", muy lejos de la poesía más simple pero también menos confortable de una noche en el bosque o el desierto
"Después de esta experiencia, no quiero nunca más ir de campamento como antes", comenta Jennifer Semeter, una cliente todavía fascinada.
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cortesia elobservador.com
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